lunes, 30 de junio de 2014

¿Dónde estarán tus caderas a media noche?
¿Al ritmo de que jadeo, dirigirán la orquesta de corazones acelerados?
¿Que fulgor amoroso, inundara pupilas abiertas a la locura de la noche?
¿Cuantas veces, estallaran universos, a causa de caricias quimericas?

Tenia que ser así, no de otra forma. Tarde o temprano el sistema nos consume a todos; y fue así, como lo inevitable, tuvo a bien llegar. Como lo hacen todas las cosas inevitables, súbitamente, y cuando no más impensable parecía ser.

Así pues dispuse mis cartas sobre la mesa, y dedique horas a pensar.

—No hay vuelta atrás, ni escapatoria viable.

Carta al editor

Redescubrimos el pasado, poco a poco y siempre a solas; han pasado ya vidas enteras, propias, y agenas.
Desde aquí la sed no ha podido ser saciada; o el sueño conciliado. Algunos, mal logrados en vigilia contemplados, coquetean con la vista y pienso mas y mas en ese "que tal sí?"
Ha cambiado todo por acá, tu que lees yo que escribo, todo el silencio de lo no dicho, todo el ruido de lo callado.

Siete años, una vida, luego otra. Otra y otra mas, y una más. De todos los dias hoy, de todas las noches ésta. De todas las ausencias esa.

Aquí todo falta, el sueño, el hambre, la sed, el deseo, el empuje...

Siete años, la ultima vez fue solo un par, y ya todo se antojaba mas humano; hoy que es todo mas racional, y que ya no existe sten estilos, lo único que verdaderamente perdura, es la ausencia de mensajes directos, de vocablos precisos y honestos. Sigo pensando las mismas cosas, de modos antiquisimos.


Buen viaje, vuelve pronto, hace falta escribas mas.