Desenfunde la muerte de su invitación de celofán;
consumí su beso con hastió y costumbre.
Termino ese instante, y el siguiente, aun era verano y
todo continuaba siendo igual, sobertodo el sol del medio día.
Artaud y Rimbaud, descanzan en la mesa,
a la distancia me dedicaba, a escribir sus poemas
sin sus letras, o estilo.
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