Amanece a al orilla de mi ocaso...
faltan los sueños, no las ensoñaciones;
sobra Sabina, y los excesos;
no hay caderas de miel,
ni dulce licor...
Sobra el tiempo, y canciones de amor.
Astio de ausencias y de soledad,
y necesidad de todas las demás!
Y a la orilla de este rio
amanece más y más.
sábado, 16 de mayo de 2009
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