Segundos,
presionando contra mi pecho,
punzan los mismos ojos
que reflejan letras,
y miradas bellisimas.
Causa de la adicción es ya
la curva de tu cuello,
tus caderas de Diosa,
y tus manos de niña.
Me destierra del paraíso
el recuerdo de ti.
Pues en horas de soledad
me haces falta,
del mismo modo,
que 21 años antes de ti.
presionando contra mi pecho,
punzan los mismos ojos
que reflejan letras,
y miradas bellisimas.
Causa de la adicción es ya
la curva de tu cuello,
tus caderas de Diosa,
y tus manos de niña.
Me destierra del paraíso
el recuerdo de ti.
Pues en horas de soledad
me haces falta,
del mismo modo,
que 21 años antes de ti.
